TEMA 90: LAS CONDICIONES METEOROLÓGICAS O AMBIENTALES ADVERSAS

- La noche

Un conductor recibe a través de la vista el 90% de la información del tráfico, y su calidad está condicionada por su capacidad de percepción visual, resultado de:

  • Sensación luminosa, valorando sus variaciones de intensidad,

  • Sensación de las formas, o agudeza visual

  • Sensación cromática, o la capacidad de reconocer los colores,

Estos tres procesos quedan perturbados reduciéndose la capacidad visual nocturna de 1/20 frente a la capacidad con luz de día, que somete a la vista y al cerebro a unos esfuerzos mayores durante el día para poder actuar con rapidez y eficacia.

La situación es aún peor con condiciones climatológicas adversas. En caso de lluvia, el pavimento mojado absorbe una buena parte de las radiaciones lumínicas de los faros.

¿Cuáles son los riesgos de la conducción nocturna?

  • Pérdida de agudeza visual y disminución del campo visual.

  • En la oscuridad no apreciamos ni velocidad ni movimiento, y ésta puede ocultar peligros visibles con luz diurna. Los objetos oscuros no se ven sobre el fondo oscuro.

  • Mayor tiempo para identificar e interpretar correctamente la señalización vial vertical, horizontal y de balizamiento.

  • Sufrir deslumbramiento por los faros de los vehículos que vienen de frente.

  • Aparición prematura de la monotonía, fatiga y cansancio, especialmente entre las 4 y las 6 de la mañana donde baja nuestro nivel de alerta.

  • La presencia de un mayor número de conductores con efectos de alcohol, drogas, cansancio, etc.

  • Conductores que no adaptan la velocidad al campo visual iluminado, al conducir a una velocidad excesiva para la capacidad de nuestros ojos.

  • Conductores que voluntariamente realizan maniobras antirreglamentarias.

  • Los servicios de emergencia podrían tardar más en llegar al lugar del accidente.

- El sol

El sol puede deslumbrar al conductor:

  • Cuando sus rayos inciden sobre los ojos, especialmente durante la salida o la puesta del sol (horas crepusculares).

  • Cuando se refleja sobre una superficie brillante (agua, nieve, etc.).

 

 

 

Para evitarlo, además de elegir una hora de salida que evite que el sol deslumbre, se recomienda:

  • Mantener limpios los cristales del vehículo.

  • Orientar el parasol correctamente.

  • Utilizar gafas de sol (de noche está prohibido).

 

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Si con estas medidas no consigue eliminar el deslumbramiento, deberá moderar la velocidad y si fuera necesario llegar a detenerse (sin invadir el arcén).

Otros de los problemas que presenta el sol para los conductores, es el tiempo que tardan sus ojos en adaptarse a las diferentes intensidades de luz. Este problema se presenta sobre todo al entrar o salir de un túnel.  

- El viento

El viento supone un peligro para la conducción cuando sopla de costado, ya que si lo hace con fuerza, puede variar la trayectoria del vehículo e incluso volcarlo.

Para detectar su existencia puede fijarse en los árboles de la vía. No obstante, los lugares en los que frecuentemente sopla viento fuerte en dirección transversal, se señalizan con la señal de advertencia de peligro (P-29), e incluso con una manga que indica la dirección y la intensidad con la que sopla el viento.

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f6/Spain_traffic_signal_p29.svg/218px-Spain_traffic_signal_p29.svg.png

- ¿Qué se debe hacer cuando el viento sopla de lado al vehículo?

Para reducir los efectos del viento lateral se debe:

  • Adaptar la velocidad y circular con marchas cortas cuando sea necesario para que las desviaciones sean menos violentas.

  • Sujetar el volante con firmeza pero sin rigidez, y tirar de él contra el viento para corregir las desviaciones y 

 

mantener la trayectoria (si el viento sopla de la izquierda, tirar del volante hacia la izquierda, y si sopla de la derecha, tirar del volante hacia la derecha).

El peligro del viento aumenta cuando sopla de forma racheada o a ráfagas. Lo mismo ocurre, aunque sople de forma continua, cuando el vehículo pasa por algún obstáculo que hace de pantalla al viento (edificios, vehículos voluminosos, montañas, barrancos, túneles, etc.), ya que si el conductor no endereza el volante se desviará hacia él. Además cuando se sobre pasa dicho obstáculo, la acción del viento vuelve a desviar la trayectoria pudiendo perder el control del vehículo y salirme de la calzada.

Los vehículos más afectados por el viento son los de dos ruedas, los que arrastran un remolque y los voluminosos, por lo que deben extremar la precaución.

- La lluvia

La lluvia reduce la visibilidad y la adherencia de los neumáticos al pavimento (las ruedas se agarran menos a la calzada).

La pérdida de visibilidad se produce porque:

  • Se deposita en los cristales, espejos y faros, por lo que los objetos se ven distorsionados y se reduce la eficacia de las luces.

  • Se empañan los cristales, debido a la diferencia de temperatura que entre el exterior y el interior.

  • Se almacena en la calzada. Las luces se reflejan en ella y dificulta la visibilidad de las marcas viales.

  Para mejorar la visibilidad el conductor debe:

  • Encender las luces que correspondan para ver y que le vean mejor (prohibido circular llevando encendida únicamente la luz de posición).

  • Poner en funcionamiento el limpiaparabrisas. Debe anticiparse a la pérdida de visibilidad que se produce cuando se circula detrás de un vehículo, sobre todo si éste es voluminoso, por la cortina de agua sucia que despiden sus ruedas (a mayor número de neumáticos menor visibilidad).

  • Eliminar el vaho que se produce en los cristales utilizando el sistema de ventilación o climatización del vehículo y, en su caso, la luneta 

 

térmica.

 En cuanto a la reducción de adherencia, el conductor debe saber que la calzada se vuelve sumamente deslizante cuando caen las primeras gotas de agua. Esto es debido a que el agua se mezcla con la suciedad acumulada en la calzada (polvo, grasa, etc.) y forma una especie de brillo que facilita el deslizamiento de las ruedas.

Cuando la calzada quede limpia por el efecto de la lluvia continuada, los problemas de adherencia siguen existiendo pero son algo menores.

Para evitar sufrir un accidente cuando la calzada está mojada, además de mantener los neumáticos con la presión y dibujo adecuado, se debe:

  • Siempre debe moderarse la velocidad y aumentar 

  • Frenar con más anticipación y suavidad, comprobando de vez en cuando los frenos (recuerde que la distancia de frenado puede aumentar hasta el doble).

  • Si conduce una motocicleta, preste especial atención a las marcas viales que son muy resbaladizas, en tal caso disminuya la velocidad antes de llegar y mantenga la motocicleta vertical al pasar sobre ellas.

En los casos en los que llueva de forma torrencial, lo mejor es detenerse en un lugar seguro y alto si fuera necesario, dejando encendida la luz de posición y en su caso las de emergencia.

- Los charcos

Cuando se atraviesa un charco los neumáticos tienen que evacuar el agua que hay en la calzada. Si la velocidad es excesiva, el agua puede frenar al vehículo y hacer que pierda su control, por lo que siempre que sea posible debe evitar atravesarlos. No obstante, si se ve obligado a hacerlo se recomienda:

  • Moderar la velocidad en todo caso.

  • Pisarlo con las cuatro ruedas (si sólo lo pisa con las ruedas de un lado se puede perder el control del vehículo).

Además, si necesita parar por un tramo que esté anegado de agua, deberá:

  • Circular en primera lentamente y a una velocidad y aceleración sostenidas (si deja de acelerar o lo hace en exceso, puede entrar agua dentro del motor destrozándolo inmediatamente).

  • Probar la eficacia de los frenos después de pasar el tramo inundado (recuerde que si se mojan debe frenar varias veces para secarlos). 

- El aquaplaning o hidroplaning

El aquaplaning o hidroplaning, es el fenómeno que se produce cuando se circula a velocidad excesiva y el dibujo de los neumáticos no puede desalojar la capa de agua que existe en la calzada. En esta situación los neumáticos pierden el control del vehículo, llegando en algunas ocasiones a planear sobre el agua (se desliza sobre la capa de agua y no obedece ni a la dirección, ni al freno).

El riesgo de sufrir aquaplaning aumenta:

  • Cuando los neumáticos no tienen la presión y dibujo adecuado.

  • Cuanto mayor es la velocidad (incluso con los neumáticos en buen estado).

  • En los vehículos ligeros con neumáticos anchos.

Como podemos evitar el aquaplaning:

  • Sobre todo disminuyendo la velocidad.