TEMA 71: ENFERMEDADES – LAS ALERGIAS Y EL ESTRÉS EN LA CONDUCCIÓN

- Enfermedades 

Las enfermedades y los medicamentos pueden afectar a las capacidades básicas para conducir con seguridad (algunos trastornos neurológicos y enfermedades mentales son más peligrosas para la conducción que otras enfermedades, y por ello más riesgo de accidentalidad). Con el fin de reducir el riesgo de accidente, los conductores que padezcan alguna enfermedad crónica deben:

  • Conocer bien la enfermedad y los efectos secundarios de los medicamentos.

  • Reconocer los primeros síntomas de una crisis y saber cómo actuar.

  • Evitar las situaciones desencadenantes de una crisis.

  • No consumir alcohol mientras se tomen medicamentos.

  • Consultar al médico en caso de duda sobre los riesgos para la conducción.

  • Preguntar al médico si tiene efectos sobre la conducción y seguir sus consejos.

- Las alergias

Con frecuencia, detrás de un accidente por distracción se encuentra una alergia respiratoria.

 

Se ha demostrado que algunos de sus síntomas más frecuentes, similares a los del resfriado, pueden producir errores en el cálculo de las distancias y una menor capacidad para mantener la concentración en el tráfico, especialmente durante una crisis de estornudos.

 

Además, los antihistamínicos utilizados para aliviar sus síntomas pueden provocar una gran somnolencia. 

Consejos para conductores alérgicos

  • Intente no abrir las ventanillas mientras conduzca.

  • No ponga fuerte el aire acondicionado.

  • Mantenga limpio el habitáculo y los conductos de ventilación.

  • No consuma alcohol si se está medicando.

  • No realice los viajes demasiado largos (consulte al médico)

  • Utilice gafas de sol.

  • Evite conducir al amanecer y por zonas húmedas.

  • No se automedique, etc.

A 120 km/h, durante un estornudo de un segundo, se recorren unos 33 m. sin atender a la carretera.

- El estrés

El estrés, además de producir importantes problemas de salud, puede alterar gravemente su capacidad de conducción. Sus efectos son:

  • Aumenta la agresividad, hostilidad y competitividad.

  • El comportamiento puede volverse más imprudente y se aceptan mayores niveles de riesgo, por lo que la conducción se vuelve más temeraria.

  • Aumenta la tendencia a no respetar las señales y las normas de circulación.

  • Las decisiones pueden ser más lentas  y se cometen más errores.

  • Aumenta las distracciones, ya que es más difíciles mantener la concentración.

  • Puede sentirse mayor sensación de fatiga al volante.

Por todo ello, si cree que estás sometido a una situación de estrés, debes:

  • Buscar ayuda especializada para acortar su duración, reducir intensidad y prevenir su aparición.

  • Evite conducir salvo que sea estrictamente necesario (especialmente en la fase más crítica y si estás tomando medicación).

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