TEMA 66: LA VELOCIDAD: EL DAÑO Y SUS CONSECUENCIAS

- La velocidad

- Efectos negativos de la velocidad sobre el conductor

Nuestros órganos están preparados para percibir y reaccionar al entorno a una velocidad máxima de 35-40 km/h. Conforme vamos aumentando la velocidad, nuestra capacidad para percibir y reaccionar va disminuyendo, por lo que aumenta las probabilidades de cometer graves errores.

El 90% de la información necesaria para conducir es de carácter visual. A medida que aumente la velocidad, disminuye el campo visual útil, lo que se conoce como efecto túnel: sólo se percibe con nitidez el centro de la vía y las imágenes laterales pasan tan rápido que no se perciben adecuadamente, lo que resulta especialmente peligroso en las intersecciones y en los desplazamientos laterales.

 

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Además, después de circular a gran velocidad por carreteras amplias y bien asfaltadas, se puede tener la sensación de circular a una velocidad inferior a la que realmente se lleva 

A mayor velocidad, menor será la capacidad para poder ver y analizar lo que ocurre alrededor, por tanto, disminuye la capacidad de anticipación y de reacción.

(extreme la precaución en los accesos a las ciudades).

Finalmente, conducir durante mucho tiempo a una velocidad elevada incrementa la tensión, acelera la aparición de la fatiga y aumenta los comportamientos hostiles o agresivos, lo que también afecta seriamente a su seguridad en la circulación.

- La velocidad y el daño corporal en los accidentes

Un vehículo en movimiento acumula energía en función de su peso y, especialmente, de la velocidad a la que circula, de tal modo que a mayor peso y a mayor velocidad, más energía se acumula.

 

Cuando frenamos, esta energía se transforma en calor por la acción de los frenos, pero si colisionamos con un objeto rígido, se transforma en deformaciones del vehículo y en lesiones de sus ocupantes (toda la energía que no sea transformada por el vehículo se traducirá en lesiones en el cuerpo).

 

En un accidente, cuanta mayor sea la velocidad con la que se circule, más graves van a ser las lesiones que se pueden sufrir. Por ejemplo, en una colisión a 50 km/h, la energía acumulada equivale a caer desde un tercer piso.

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